25 SEP 2017

Red Hot Chili Peppers cerró el Rock in Río ante más de 250 mil personas

El mejor festival del mundo contó con una última jornada que rompió el récord de concurrencia
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Por Ignacio Bottaro (@iabottaro)

Si todo lo que se fue sintiendo durante la semana fue de una adrenalina en pleno ascenso, lo que sucedió este domingo fue inmensurable. Las puertas se abrieron a las 14 hs, después de que muchísima gente esperara durante horas. Una cuenta regresiva que se escuchó en todo el predio de Barra de Tijuca dio inicio al ingreso que tuvo todo lo que habitualmente tiene una maratón. Claro, nadie quería perderse su lugar de privilegio para afrontar la recta final con The Offspring, 30 Seconds To Mars y Red Hot Chili Peppers.

El Rock in Río nos dejó una grilla impresionante, con artistas que solo pueden congregarse en un evento como este y emociones diferentes, únicas y acumulativas a medida que los días fueron pasando. También nos dejó un clima caliente en cuanto a lo político. Prácticamente todos los artistas brasileños enunciaron discursos contra el presidente Temer. El abanderado fue Dinho, cantante de Capital Inicial, una de las bandas más críticas al gobierno.

Una de las cosas que llamaron la atención fue la cantidad de actividades que poco tenían que ver con el rock en sí mismo: Pabellón Gamer, presentación de Cosplay, un sector para la NBA y distintos juegos dignos de un parque de diversiones (una montaña rusa, un elevador de más de 50 metros de altura, una vuelta al mundo y una tirolesa de más de 200 metros que pasaba por encima del escenario principal).

Río, esa debilidad Pepper

La relación entre Brasil y los Red Hot es tan inusual como íntima. En varias de sus canciones se hace referencia a este país y no tienen problema en cortar una gira europea para meter una fecha aquí. Así sucedió anteriormente y sigue sucediendo: después de dos recitales en Dublin, volaron y en menos de 48 horas tenían el show armado para el Rock in Río.

Se nota mucho arriba del escenario cuando Anthony Kiedis tiene un buen día. Y créanme que lo tuvo. Afinado, atento, impulsivo, energético y hasta se animó a hablar con el público durante algunos pasajes del show. Josh Klinghoffer desde hace tiempo dejó de ser el "nuevo" de esta banda legendaria, para pasar a ser sin dudas el guitarrista que necesitaban hacía tiempo. Un talento asombroso, con una concepción musical excepcional, perfil bajo, intenso y creativo. No hay dos versiones iguales de sus canciones porque ellos se animan a eso: a arriesgar sobre la fórmula segura, a siempre estirar los límites de lo conocido como para darle al público otra experiencia. No es el sonido del disco porque ellos quieren que no lo sea, pero lo más importante es que sus fanáticos disfrutan de eso.

El set comenzó con Can't stop, seguida por Snow y The zephyr song. También se escucharon Tell me baby, Sir psycho sexy y Power of equality, entre otras. El clásico cierre fue con Give it away y un show de fuegos artificiales en un ambiente de nostalgia por lo que acababa, pero de felicidad completa por todo lo vivido.

 
Jared, la gente y un poco de su banda
 
Había mucha expectativa en RPIo por la presentación de 30 Seconds To Mars: es el país de la región con más seguidores de los hermanos Leto. Jared sorprendió con un look barbudo, con un poncho violeta y unos pantalones dorados con vivos brillantes. Desde el comienzo no se lo notó seguro con su voz. Se puede afirmar sin miedo que es un gran entretenedor, pero como cantante no fue su noche. Afónico o no, la voz de las canciones las puso el público que entonó todas. Especialmente The kill donde Leto se movió a una plataforma en medio de la gente y la versionó en guitarra acústica. La nota de su show fue cuando sorpresivamente dejó el escenario y apareció colgado de la tirolesa que pasaba por encima del público. Micrófono en mano, se tiró para delirio de los presentes. Al show le faltó más del Leto cantante y menos del actor. No convenció.

 
La era MTV traída al presente

No se si existirá alguna persona de entre 40 y 25 años que no haya cantado mirando ese viejo canal de TV algún tema de The Offspring. El tiempo pasa para todos -incluso para Dexter, Noodles y compañía-, pero la vitalidad y energía no la pierden. Salieron dispuestos a tocar todos sus clásicos y así lo hicieron. Hubo tanta conexión con el público que las personas que solo estaban allí guardando su lugar para los otros shows se vieron desbordados por la ola de pogo y baile que se generó. No frenaron. Pusieron primera y hasta el final decidieron hacer una especie de Greatest Hits digna de una recopilación de su carrera. Excelente y vibrante. Transmitieron constantemente esa intención de que esas canciones permanezcan no solo en nuestros recuerdos, sino también en nuestro presente. Abrieron con Go far kid a la que se le pegó All I want. También se escuchó Original prankster, Want you bad, Hit that, Why don't you get a job?, Pretty fly y Kids aren't alright, entre otras. La última fue Self esteem con una pequeña introducción de Noodles agradeciendo al público y a los Chili Peppers por compartir el escenario con ellos.

 

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